3 jun 2011

Simulations and bodies de James Paul Gee

Gee, J.P. (2004). Simulations and bodies. Situated language and learning.A critique of traditional schooling. (pp. 39-56). New York: Routledge.
A través del uso metafórico de la palabra “juego”, el autor argumenta que es a través de la experimentación de determinadas situaciones (playing games), que las personas pueden mejorar la comprensión y lectura de los textos. Una buena lectura implica manejar un amplio vocabulario que solo se adquiere en la práctica, puesto que es aquí donde se actualizan los distintos significados de las palabras, que son, para Gee (2004), las variadas perspectivas que se tienen respecto al mundo.
            En su texto “A strange fact about not learning to read”[1], el autor ya había sostenido que leer funciona mejor como un proceso cultural y no instructivo. Esto es cierto para todo aprendizaje que no se da de manera natural (como la adquisición de la primera lengua). Cuando la gente aprende algo como un proceso cultural, sus cuerpos están involucrados, ya que este tipo de aprendizaje consiste en tener experiencias específicas -como las sensoriales- que nos permiten crear modelos de representación del mundo.
             La lectura requiere de un objeto, de una cosa para ser leída. Como lo señala Gee: “When people read they are always reading a specific type of text, whether this be a comic book, a recipe, a textbook, a legal brief, or a novel. Learning to read is about learning to read different types of text with real understanding.” (p. 39). La verdadera comprensión solo se logra cuando el lector logra involucrarse por completo con el contenido, es decir, cuando logra relacionar el contenido con posibles actividades, decisiones y diálogo (p.39), como se da efectivamente en la realidad.
             De esta manera, los malos lectores no son gente solo que carece de vocabulario por falta de lectura, que es como usualmente se piensa que se obtiene un mejor nivel de vocabulario, sino más que nada personas que no han tenido suficiente contacto con contextos reales, que es donde se hace uso de ciertas terminologías propias de cada práctica social. Entonces, ¿cómo es que otros tienen un vocabulario amplio? El autor señala que “they got these large vocabularies by having actually experienced the “worlds” to which these words refer” (p.40), como es lo que se hace al jugar videojuegos sin haber leído previamente el manual. En un sentido metafórico, los “juegos” serían las situaciones reales en donde se pone en práctica la asunción de un determinado rol, que implica el manejo de reglas, límites, lenguajes, etc. Bajo esta perspectiva, se podría decir que “people learn how to read any given type of text by having played the games” (that is, having been in the situations)” (p.42).
             Si se logra recrear o experimentar determinadas situaciones, se puede solucionar lo que Gee indica que es otro de los problemas que surgen al aprender vocabulario. Las palabras “do not have just general dictionary-like meanings. They have different and specific meanings in different situations where they are used and in different specialist domains that recruit them” (p.41). Cuando se vinculan las expresiones a un contexto específico, el significado correspondiente se actualiza y es más fácil retenerlo. Con esto se puede entender que aprender a leer, en una manera que permita a las personas una comprensión mayor que la literal, requiere que “people “play” in a domain in such way that they can give situation-specific meanings to the styles of language associated with that domain” (p. 46). Es decir, el aprender va más allá de las habilidades.
Los seres humanos usamos el lenguaje no solo para entregar información, sino también para dar cuenta de determinadas experiencias o puntos de vista. Así, los distintos significados son diferentes perspectivas en variadas situaciones de uso. Conocer la gama de significados, es conocer la gama de representaciones que hay del mundo. En definitiva, sin un contexto específico que soporte el o los textos, será imposible recuperar el significado completo de lo que se quiere transmitir. Los contextos, o “model situations”, serán lo que Van Dijk [2] señala como construcciones intersubjetivas de los participantes, experiencias únicas de modelos mentales que se actualizan cada vez que los hablantes interactúan. Los contextos se crean a través de la experiencia personal, pero desde un esquema general que es compartido a nivel cultural. Son estos los que permiten dar significado a las palabras y a los enunciados (Gee, p.51).
En síntesis, tras la lectura, se puede señalar que solo cuando se logre sopesar la importancia que tiene manejar modelos de experiencia (ya sean vividos o aprendidos por observación), se podrá entender cuan determinantes son para la comprensión del mundo y, por ende, de los textos o discursos como productos de la representación que se tiene o quiere hacer del mundo.








[1] Gee, J.P. (2004).  A strange fact about not learning to read. Situated language and learning.A critique of traditional schooling. (pp. 7-20). New York: Routledge.
[2] Van Dijk, T. (2008). Discourse and Context. Towards a theory of context A sociocognitive approach. (pp.1-27). New York: Cambridge University Press.

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